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Psicoaromaterapia. Punta de lanza de la Aromaterapia del siglo XXI.

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La Psicoaromaterapia,  punta de lanza de la Aromaterapia en el siglo XXI

La Psicoaromaterapia es la parte de la Aromaterapia que trabaja sobre los efectos que los aceites esenciales tienen sobre la mente, emociones y comportamiento humanos. De igual forma que la Aromaterapia (tal y como la conocemos hoy) es una terapia natural bastante nueva y por desarrollar, la psicoaromaterapia es una de sus ramas más modernas, que cada día se enriquece con las aportaciones individuales de las personas que la practicamos
en todas partes del mundo. Se considera que los doctores Gatti y Cajola, en 1923, hicieron los primeros experimentos publicando sus descubrimientos en un artículo titulado “La acción de las esencias sobre el sistema nervioso”, donde se consideran las posibilidades de tratar con plantas sedantes y estimulantes trastornos de ansiedad y depresión respectivamente.

En la actualidad, y gracias a los trabajos de Robert Tisserand, tenemos mayor conocimiento de cómo los aromas de los aceites esenciales actúan sobre determinadas zonas del cerebro (básicamente en el sistema límbico), estimulando la segregación de determinadas hormonas (serotonina, noradrenalina, endorfinas, etc.) y produciendo principalmente efectos sedantes-relajantes, estimulantes de la memoria y la concentración, reguladores del estado de ánimo, afrodisíacos y vigorizantes.

Otra aromaterapeuta, Robbi Zeck, ha desarrollado un sistema precioso de trabajo con los aceites esenciales y las emociones, basado en la medicina tradicional china y la cinesiología (con c). Aquí se trabaja de una forma mucho más sutil, sirviéndose de los síntomas de desarreglos físicos, emocionales y espirituales, como indicativos de desarreglos en meridianos energéticos, que pueden equilibrarse con la aplicación de aceites esenciales.
También el trabajo con la conciencia, la meditación y la visualización, en determinadas situaciones de desequilibrio emocional y espiritual, resulta muy inspirador desde esta revolucionaria visión de la psicoaromaterapia. En definitiva, se trabaja sobre el origen
de infinidad de trastornos físicos, que son de origen psicosomático, por lo que, desde mi punto de vista, es una de las maneras de enfocar la aromaterapia más efectivas y profundas que conozco.

Seguro que existen otras maneras y formas de trabajar la parte emocional y psicológica con aceites esenciales, pero para mí estos dos paradigmas son los más eficaces y prácticos. Siempre hemos de tener en cuenta que, en el campo de los olores, cada persona tiene una relación personal y única con un aroma. Eso quiere decir, por ejemplo, que el olor que a una
persona le maravilla, a otra le puede repugnar. ¿Por qué ocurre esto? No se sabe, pero yo tengo una teoría.  Como todo el mundo ha experimentado alguna vez, el olfato es el sentido que más rápidamente conecta con recuerdos del pasado. Todos hemos tenido alguna vez la
experiencia de oler, de repente, algo poco habitual. En décimas de segundo, ese aroma nos transporta a un recuerdo (lugar, persona, situación, alimento…) del que no teníamos ya ni la menor referencia. Estaba oculto en el fabuloso cofre de nuestro inconsciente, que viene a ser, más o menos, como la parte sumergida en el agua de un iceberg, con respecto a nuestra conciencia ordinaria. Pues bien, ese poder que sólo el aroma tiene sobre los recuerdos para nosotros, es muy posible que nos conecte con un recuerdo traumático (en el momento de la
situación traumática, estaba presente ese olor), y por lo tanto lo rechazamos, no nos gusta, porque no queremos volver a conectar con ese sentimiento doloroso. Por eso, a no ser que estemos haciendo algún tipo de trabajo o terapia que precisamente quiera trabajar esas partes por sanar, lo que el sentido común nos dice en el empleo de aceites esenciales en psicoaromaterapia, es usar aquellos que realmente nos gustan, los que nos pide el cuerpo.  A eso le llamo “afinidad aromática”, y creo que es muy beneficioso trabajarlos con esa conciencia, ya que la afinidad nos está dando la clave de lo que necesitamos en
ese preciso momento de la vida. Esto puede cambiar en días, meses o años.

Siempre recomiendo testar los aceites esenciales que resulten agradables a la persona que va a recibir un tratamiento de aromaterapia, sea clásico o de psicoaromaterapia, porque, imaginemos: si el aceite esencial de lavanda es sedante y relajante, pero a mí, personalmente, me disgusta profundamente (porque mi abuelita se ponía una colonia de lavanda y no me dejaba salir a jugar con mis amigos hasta que no había hecho los deberes…), por muchas propiedades sedantes-relajantes teóricas que la lavanda tenga, en mi caso particular, el tratamiento me hará sentir tenso e incómodo. Por último, es básico emplear exclusivamente aceites esenciales puros, sino no es Aromaterapia lo que estamos haciendo.

Enrique Sanz Bascuñana

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Comentarios Psicoaromaterapia. Punta de lanza de la Aromaterapia del siglo XXI.

Hola, me pongo en contacto con usted, porque tengo entendido que va a impartir un taller de psicoaromaterapia en la provincia de Madrid en noviembre, me podría decir el nombre del centro o su página para poder apuntarme al taller, gracias.

Un abrazo
Jesús
jesus martinez berna jesus martinez berna 23/10/2011 a las 21:06

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